Hoy es frecuente encontrar en algunos artículos divulgativos sobre alimentación, el concepto “trash cooking” pues se ha convertido en tendencia. Y como muchas modas, no deja de ser un reinvento de algo que viene de la sabiduría popular y que es herencia de nuestras madres: la gestión adecuada y responsable de los alimentos; sin desperdiciar nada de ellos. Es decir, consumir responsablemente optimizar los alimentos que compramos.

 

Aunque ya la tarea comienza por comprar bien…

 

¿Les sacamos el mayor provecho posible?

 

Si nos hacemos esta pregunta, vamos abocados a pensar que optimizar los alimentos en la cocina y minimizar residuos, es un reto fundamental desde diversas perspectivas: económica, ética y medioambiental. 

En este punto vamos desde el consumo consciente y responsable, además de justo para  productores, a la cuestión ética y sostenible del cuidado al medio ambiente, hasta el factor económico pues ahorraremos en casa y nuestra economía lo notará.

No podemos obviar el aspecto de la salud, pues si además es de producción natural, local y de temporada, nuestro organismo nos lo agradecerá. Os he puesto el link a un post sobre las ventajas de consumir verduras y frutas sin químicos…¡Seguro que corrobora vuestra visión del tema!

 

Un DATO SORPRENDENTE y que nos debe hacer reflexionar en pro de la sostenibilidad:

según los últimos informes sobre la cuantificación del desperdicio alimentario, se calcula que en las casas españolas se tiran de media, a la basura 1,4 kilos de comida a la semana. Si hacemos el cálculo anual nos salen alrededor de 80 kilos. Esto nos lleva sin duda, a la reflexión crítica.

Por todo ello, argumentos medioambientales, éticos y económicos, vamos a desglosar algunos consejos que nos ayudan a optimizar los alimentos.

TRUCOS PARA OPTIMIZAR LOS ALIMENTOS

 

  • Hacer la compra a peso, de alimentos de temporada, recurriendo a pequeños productores, y organizando nuestros horarios. (Podemos pensar en las comidas semanales) Para ello, las cestas de verduras son ideales. Hay de diversos tamaños, os las llevamos a casa, la verdura y la fruta es fresca y directa del huerto y son naturales cien por cien (sin pesticidas y con el mimo de una agricultura respetuosa y local).

 

  • Reciclar lo que se va a tirar de las verduras cuando cocinamos para hacer cremas o sopas. Podemos ir guardando en un bol todos los sobrante y cuando esté llena hacer un puré, un caldo…Es sorprendente lo que cunde.

 

  • Una opción rica y apetecible  es hacer chips con  pieles como las de las patatas.  Si las limpiamos y las freímos bien, se convierten en un sabroso aperitivo. Esto mismo podemos hacerlo con otras verduras, como la chirivía, el kale y el boniato.

 

  • Si hacemos un guiso y no lo comemos todo, es buena idea utilizar las sobras para hacer croquetas (un clásico entre nuestras abuelas, ¿verdad?) pero también podemos recurrir a rellenos para lasañas, empanadillas, quiches o canelones. Nos facilitarán mucho el día a día pues bastará con añadir una pasta o base y ya tendremos otra comida.

 

  • Para hacer batidos, smoothies, mermeladas o zumos podemos utilizar la fruta madura o que ya no tiene la misma textura.  Son muy nutritivos y saludables y los tenemos listos en un segundo. Para hacer deporte son geniales y en épocas de calor, nos hidratan. Sin olvidar que son una buena forma de que los niños tomen fruta natural. Mirad qué ideas de batidos hay en nuestro blog…batidos detox, batidos energizantes… o licuados imprescindibles!

 

  • Si nos sobra carne o pescado, es buena idea, hacer hamburguesas o albóndigas. Si nos gusta, podemos enriquecerlas con legumbres o arroz y tener otra comida bien nutritiva y saludable.

 

  • Y en esto de optimizar alimentos, ¿cómo no íbamos a hacer unos tacos? Las ensaladas, revueltos o tortillas pueden constituir la base de los mismos. Se especian y condimentan y de nuevo se convierten en otras opciones.

 

  • Las verduras de temporada tienen infinidad de combinaciones. Pensemos con originalidad y recursos. Un ejemplo, los tirabeques que sobraron se reconvierten en un revuelto o se añaden en un arroz meloso. Los calçots se emplean en una tortilla o los puerros nos sirven para hacer un sofrito en lugar de utilizar cebolla.

 

  • ¡Y cómo no, las conservas! Es una forma de tomar una verdura o fruta todo el año de manera natural. Los excedentes se emplean en conservas que nos hacen papel más adelante. Y suponen un gran ahorro. (Pensad en los botes de tomate frito, por ejemplo)

 

Sabemos que la imaginación nos ayuda a la hora de optimizar los alimentos. Además es divertido cocinarlos de diversas formas y no siempre hacerlos igual (unas espinacas pueden servirnos para una ensalada, un revuelto, una batido energético o un hervido y sopa…) Se trata de buscar otras opciones.

 

 

Optimizar los alimentos y reducir plásticos

 

Optimizar los alimentos nos lleva a pensar en no utilizar plásticos y comprar productos sin envases. ¡Qué importante es esta cuestión a nivel medioambiental! Por ello, lo conveniente es comprar sin plásticos, y planificar los menús de la semana. Sin olvidar que también es fundamental recurrir a alimentos de calidad. Ambas cosas pueden ir de la mano.

 

En resumen, optimizar los alimentos es sencillo y nos permite ahorrar y ser más ecológicos y sostenibles. También renovamos nuestro repertorio de comidas y ganamos en apetencia. ¿No os parece?

 

Buen reciclaje

 

Bernat