El pasado martes tuve la suerte de participar en una Jornada sobre Dinamización local Agroecológica en la Escuela de Capataces Agrícolas de Valencia. La charla formaba parte de la formación complementaria que la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) realiza en esta escuela, concretamente, en el Grado Medio de Agricultura Ecológica y Paisajismo.

Esta charla también se enmarcaba en el proyecto –banco de tierras- llevado a la práctica por el Ayuntamiento de La Pobla de Vallbona. Y de hecho también formaron parte de ella, el concejal de Agricultura y Medio Ambiente y el técnico del Banco de tierras de dicha localidad.

Lo cierto es que estoy muy contento de haber formado parte de este coloquio formativo y de haber colaborado contando mi experiencia como productor agrario en los huertos del Banco de tierras de la Pobla de Vallbona. Labor, que como sabéis, me fascina y enriquece, y que combino con Llimera y con el colegio en el que soy maestro.

 

Esta iniciativa es una apuesta por la sostenibilidad y el desarrollo local, a la vez que una acción práctica para que la tierra sea cultivada, para que se aprovechen y valoren los recursos de las localidades y para que la huerta siga siendo una realidad cercana en nuestros municipios. Todo esto, con ayudas y recursos que favorezcan los relevos generacionales que garantizan su continuidad y calidad.

 

Y es que, una huerta cultivada, protegida y amada, es valor patrimonial, humano y medioambiental. Además, no hemos de olvidar, que es importante seguir por la senda de la agricultura natural, libre de pesticidas, apostando por sus claves y sus métodos pues es garantía de una alimentación saludable y consciente. Y estos son retos necesarios, que la sociedad actual debería reflexionar y poner en marcha.

 

Por todo ello, muchas gracias por la oportunidad y el intercambio de conocimientos.

 

Formación y amor a la tierra: son premisas fundamentales.

 

Bernat