Seguramente habréis oído hablar de la dieta macrobiótica pero tal vez, no sepáis con precisión sus orígenes u objetivos. Por eso hoy me propongo explicaros un poco más en qué consiste y cuáles sus beneficios y aspectos a tener en cuenta. Para ello, cuento con el soporte especializado de María Sebastián, nutricionista y experta  en hábitos alimentarios. No obstante, esto son unas pinceladas (la macrobiótica es un campo muy amplio), pues os iremos poco a poco, contando más cositas…

 

SUS ORÍGENES

Los orígenes de la dieta macrobiótica se sitúan en Japón, de la mano de George Oshawa. Su propósito era una dieta que se centrara en el equilibrio emocional y físico y que esto fuera alcanzado a través de la nutrición.

En la dieta macrobiótica los alimentos se dividen en alimentos YING o pasivos y alimentos YANG o activos. Entre ambos grupos de alimentos debe existir un equilibrio pues de ahí emanará el bienestar.

Por ello, los alimentos cuyo consumo debe ser reducido o evitado son los que poseen exceso de Ying (azúcares, alcohol, café…) y exceso de Yang (carnes, huevos, quesos duros, productos refinados, bollerías…)

 

Los alimentos ecológicos que la macrobiótica expone como saludables son:

las frutas, las verduras, las semillas, el tofu, las algas marinas, las mermeladas sin azúcares, los cereales integrales, las legumbres, las pastas y harinas integrales, pescados y mariscos, queso fresco, miso, azuki…

 

LA DIETA MACROBIÓTICA POTENCIA LOS ALIMENTOS SIN PESTICIDAS

Puesto que se basa en un tipo de alimentación que huye de los productos industriales con pesticidas y químicos, de los colorantes, conservantes y azúcares, POTENCIA el consumo de alimentos cultivados de forma natural. Su apuesta son las verduras de temporada y de proximidad, sin químicos en su producción  e integradas en el medio en el que se producen. La dieta macrobiótica además contempla el lugar en el que está cada persona y se adapta a ella, teniendo en cuenta el medio ambiente que le rodea, las variedades locales que hay y la estación del año. Como veis, tiene en cuenta las sinergias con la tierra.

 

BENEFICIOS DE LA DIETA MACROBIÓTICA Y ECOLÓGICA 

Estos son los más relevantes:

  • Fortalece el sistema inmunológico y activa nuestro metabolismo.
  • Depura el organismo. Nos aporta energía sin aportarnos calorías  superfluas.
  • Es alcalinizante y se adapta a cada individuo.
  • Ayuda a conseguir el peso saludable.
  • Aporta equilibrio al organismo, lo cual es la base del bienestar físico y emocional.

 

Un aspecto a tener en cuenta desde la perspectiva médica es que hemos de tener en cuenta, según aconsejan los especialistas, las cantidades que poseemos de vitamina B12. Y si estas no fueran muchas, recurrir a un suplemento. Igual que estar atentos si tenemos tendencias a la anemias.

 

LA DIETA MACROBIÓTICA EN LA COCINA…

Lo cierto es que se puede cocinar con gran variedad de recetas y hacer platos riquísimos, que integren pastas con verduras, algas en wok, croquetas vegetales y gratinados deliciosos. No hay por qué privarse de comer gustoso. Es una falsa creencia, que lo saludable o sano no esté bueno. Mirad qué recetas más apetecibles: wok de algas con verduras, o  ensalada de quinoa… Además, estas recetas son fáciles y rápidas de hacer por lo que integrarlas en nuestro día a día es sencillo y cómodo.

 

Al final,  yo creo que se trata de hacer una reflexión sobre nuestra alimentación y de plantear de manera crítica y consciente nuestros hábitos. La clave creo que está en darle cabida a cada alimento en su proporción y en apostar por la naturalidad, frescura y proximidad. Así potenciaremos el equilibrio y cómo no, el bienestar integral. Y es que todo en su porcentaje acertado puede enriquecer, sumar, nutrirnos…la sinergia con la tierra y lo que esta nos ofrece. Y es que la energía que de ella emana no podemos desaprovecharla. Al fin y al cabo, somos naturaleza.

Os emplazo a seguir hablando más sobre macrobiótica en próximos artículos y a poder profundizar un poquito más.

 

Decide, come, ama y mímate

Cristina