septiembre 2017

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ENDULZANTES NATURALES ECOLÓGICOS :¡haz tus postres favoritos!

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Llega el otoño y con él la vida un poquito más casera pues perderemos horas de sol con el paso de los días. Igual os sucede como a mí, que me apetece cocinar más e innovar más en la cocina. Yo además me reconozco apasionado de un buen bizcocho o postre de vez en cuando y, claro está, esto es posible, dejando de lado el nada saludable azúcar. Por eso hoy quiero escribiros sobre los endulzantes naturales ecológicos. Porque sí se puede hacer recetas ricas prescindiendo del azúcar. ¿Quieres saber cómo? Toma nota…

ENDULZANTES NATURALES ECOLÓGICOS

 

Un aspecto importante: si aplicamos estos endulzantes a fruta ecológica -por ejemplo a la hora de hacer mermeladas ecológicas y caseras– hemos de tener en cuenta que es una tercera parte aproximadamente de endulzante con respecto al peso de la fruta. Ofrecen sabor a la mermelada y son básicos para que la pectina de la fruta se gelifique. Lo bueno de hacer mermeladas es que después son deliciosas para la preparación de tartas sanas y saludables.

Vamos a ver los endulzantes naturales ecológicos que os recomiendo:

 

*Sirope de ágave ecológico.

Su capacidad de endulzar es alta y además es ligero calóricamente. De hecho, se calcula que el 90% de sus glúcidos  corresponden a fructosa natural. Tiene una consistencia semilíquida y se disuelve fácilmente por lo que es muy fácil en la cocina.

 

*Sirope de arce ecológico.

Destaca por su aroma. Si quieres que tu postre sea sugerente olfativamente, el sirope de arce le da su puntito. Además se le considera depurativo y es muy rico en minerales.

 

*Frutas desecadas ecológicas.

Si a tu tarta le quieres dan un toque dulzón pero recurriendo a frutas, las desecadas son tu opción. Te quedarán genial poniendo dátiles, higos, uvas, ciruelas u orejones de albaricoque y melocotón. Son aporte natural y saludable de azúcares y tienen cantidades altas de minerales. Por tanto, olvídate de calorías vacías.

 

* Melazas y mieles.

Siempre tan sanas y con tantos nutrientes. Os aconsejo la miel artesanal cruda para que sus propiedades estén intactas. Pueden acompañar nuestros dulces pues nos alimentan y a la vez nos dan dulzor.

 

*Azúcar de coco ecológico.

Otra opción es el azúcar de coco. Este proviene del néctar de las flores del coco y es muy saludable. También es muy resultón para postres y bizcochos.

 

 

*Azúcar de abedul ecológico.

El índice glucémico de este azúcar es muy bajo por lo que pueden tomarlo personas diabéticas. Además nos ayuda en la salud bucodental pues no provoca caries. Más o menos la proporción es la siguiente: 1 gramo de azúcar de abedul sería 1 gramos de sacarosa.

 

 

*Azúcar de caña integral ecológica.

Este azúcar también es positivo pues contiene sus vitaminas y minerales. Su color es tostado y nos da color a los dulces que hagamos. También es ideal para consumirla en el té o café. El azúcar integral de caña podemos sumarla a nuestra cesta con tranquilidad.

 

Una curiosidad de una verdura que regula el azúcar: las acelgas…

¿Lo sabías?

Las acelgas poseen muy pocas calorías y muchos nutrientes pero además nos ayudan a regular y controlar los niveles de azúcar en nuestro organismo. Esto es por el ácido siríngico que favorece el control de los niveles de azúcar en sangre porque inhibe la conversión de los hidratos de carbono en azúcares simples. Además es idónea en dietas para corregir la deficiencia de hierro y en las dietas para perder peso.

Vamos, que no puede faltarnos en nuestro verdulero semanal. Sabéis que hay acelgas en diversos momentos del año, así que disfrutarlas nos será fácil. Ya sabes, pídela en tu cesta de verdura de temporada sin pesticidas y a domicilio. Como siempre, son verduras de la huerta de valencia y alrededores, de proximidad, de cultivo sin químicos y con amor por la tierra y la ecología. ¿Qué más podemos pedir? sabor y salud aseguradas.

 

En definitiva, tenemos endulzantes naturales ecológicos a nuestro alcance para hacer platos dulces deliciosos. Las alternativas al azúcar tradicional son amplias y yo os animo a que las probéis. Además, para los niños, son más beneficiosas todavía y les generamos hábito.

 

Este otoño, ¿bizcocheamos?

Me gustan los postres caseros. Me gusta cocinarlos.

Bernat

 

¿Qué sabes de la macrobiótica?

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Seguramente habréis oído hablar de la dieta macrobiótica pero tal vez, no sepáis con precisión sus orígenes u objetivos. Por eso hoy me propongo explicaros un poco más en qué consiste y cuáles sus beneficios y aspectos a tener en cuenta. Para ello, cuento con el soporte especializado de María Sebastián, nutricionista y experta  en hábitos alimentarios. No obstante, esto son unas pinceladas (la macrobiótica es un campo muy amplio), pues os iremos poco a poco, contando más cositas…

 

SUS ORÍGENES

Los orígenes de la dieta macrobiótica se sitúan en Japón, de la mano de George Oshawa. Su propósito era una dieta que se centrara en el equilibrio emocional y físico y que esto fuera alcanzado a través de la nutrición.

En la dieta macrobiótica los alimentos se dividen en alimentos YING o pasivos y alimentos YANG o activos. Entre ambos grupos de alimentos debe existir un equilibrio pues de ahí emanará el bienestar.

Por ello, los alimentos cuyo consumo debe ser reducido o evitado son los que poseen exceso de Ying (azúcares, alcohol, café…) y exceso de Yang (carnes, huevos, quesos duros, productos refinados, bollerías…)

 

Los alimentos ecológicos que la macrobiótica expone como saludables son:

las frutas, las verduras, las semillas, el tofu, las algas marinas, las mermeladas sin azúcares, los cereales integrales, las legumbres, las pastas y harinas integrales, pescados y mariscos, queso fresco, miso, azuki…

 

LA DIETA MACROBIÓTICA POTENCIA LOS ALIMENTOS SIN PESTICIDAS

Puesto que se basa en un tipo de alimentación que huye de los productos industriales con pesticidas y químicos, de los colorantes, conservantes y azúcares, POTENCIA el consumo de alimentos cultivados de forma natural. Su apuesta son las verduras de temporada y de proximidad, sin químicos en su producción  e integradas en el medio en el que se producen. La dieta macrobiótica además contempla el lugar en el que está cada persona y se adapta a ella, teniendo en cuenta el medio ambiente que le rodea, las variedades locales que hay y la estación del año. Como veis, tiene en cuenta las sinergias con la tierra.

 

BENEFICIOS DE LA DIETA MACROBIÓTICA Y ECOLÓGICA 

Estos son los más relevantes:

  • Fortalece el sistema inmunológico y activa nuestro metabolismo.
  • Depura el organismo. Nos aporta energía sin aportarnos calorías  superfluas.
  • Es alcalinizante y se adapta a cada individuo.
  • Ayuda a conseguir el peso saludable.
  • Aporta equilibrio al organismo, lo cual es la base del bienestar físico y emocional.

 

Un aspecto a tener en cuenta desde la perspectiva médica es que hemos de tener en cuenta, según aconsejan los especialistas, las cantidades que poseemos de vitamina B12. Y si estas no fueran muchas, recurrir a un suplemento. Igual que estar atentos si tenemos tendencias a la anemias.

 

LA DIETA MACROBIÓTICA EN LA COCINA…

Lo cierto es que se puede cocinar con gran variedad de recetas y hacer platos riquísimos, que integren pastas con verduras, algas en wok, croquetas vegetales y gratinados deliciosos. No hay por qué privarse de comer gustoso. Es una falsa creencia, que lo saludable o sano no esté bueno. Mirad qué recetas más apetecibles: wok de algas con verduras, o  ensalada de quinoa… Además, estas recetas son fáciles y rápidas de hacer por lo que integrarlas en nuestro día a día es sencillo y cómodo.

 

Al final,  yo creo que se trata de hacer una reflexión sobre nuestra alimentación y de plantear de manera crítica y consciente nuestros hábitos. La clave creo que está en darle cabida a cada alimento en su proporción y en apostar por la naturalidad, frescura y proximidad. Así potenciaremos el equilibrio y cómo no, el bienestar integral. Y es que todo en su porcentaje acertado puede enriquecer, sumar, nutrirnos…la sinergia con la tierra y lo que esta nos ofrece. Y es que la energía que de ella emana no podemos desaprovecharla. Al fin y al cabo, somos naturaleza.

Os emplazo a seguir hablando más sobre macrobiótica en próximos artículos y a poder profundizar un poquito más.

 

Decide, come, ama y mímate

Cristina

 

 

 

 

 

HUMUS DE REMOLACHA: PICOTEA SANO

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